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viernes, 28 de febrero de 2025

Antonio Scatasso nacía hace 139 años.

 

Bandoneonista, director y compositor.


Antonio Scatasso nació en Nápoles, Italia, el 28 de febrero de 1886. Fue también conocido por el apodo de El Tano Barullo y El Gringo. Fue un bandoneonista, director de orquesta y compositor dedicado al género del tango.


Mandolina, guitarra y bandoneón fueron los instrumentos que tocó este italiano, nacido en Nápoles, pero su actividad estuvo centrada en la dirección y en la composición musical.


Según Juan Carlos Marambio Catán en su libro autobiográfico tocaba de oído. Aunque Rubén Pesce, en un trabajo sobre sus inicios, afirmaba que música y, especialmente armonía, estudió con Alcides Palavecino, quien le llevó sus primeras composiciones al pentagrama. De todas maneras, si no fue nulo fue escaso su apego al estudio, pero en los que todos coinciden es en su memoria privilegiada, en su gran facilidad para retener cualquier música.


Marambio dijo sobre su persona: «Era una pintoresca figura del ambiente teatral, tuvo éxitos resonantes, pues no carecía de buen gusto y una fina intuición para crear melodías agradables. Pero carecía de la menor dosis de cultura, era tosco, agresivo, aunque muy trabajador». A continuación, relata una anécdota propia de su mentada ignorancia: «Julio Escobar, periodista y autor teatral, escribía en el diario Última Hora y en su página siempre tenía preparadas las banderillas para clavarlas. El título de una nota fue «El malogrado maestro Scatasso». Esto lo tuvo nervioso pues no entendía lo de malogrado, el significado de la palabra. Por fin alguien le explicó que no se afligiera, que en realidad significaba que no le pagaban lo que realmente merecía. Quedó conforme con la aclaración. Y cuando en La Real (confitería frecuentada por la gente de prensa)lo vio a Escobar, eufórico, se le acercó para decirle: «Muchas gracias Escobar, por fin se acuerdan de defender el trabajo de los músicos, hace tiempo que vengo reclamando lo mal que nos pagan».


Llegó al país alrededor de los cuatro años de edad y pronto se sintió atraído por el mandolín. Con ese instrumento, hizo su debut profesional, alrededor de 1907, junto al violinista Francisco Canaro y el guitarrista Félix Camarano, en una gira por el interior. Más tarde se presenta en algunos cafés de Villa Crespo, junto a Augusto Pedro Berto y a Domingo Salerno y es posible, según Oscar Zucchi, que ver y escuchar a Berto le haya despertado el interés por el fuelle.


Ya con la jaula sobre sus rodillas, en 1914, incursionó en el café El Parque, de la calle Talcahuano, al que volvió en 1922 ya afianzado en el instrumento y en el medio tanguero, entonces estaba acompañado por Fidel Del Negro en el piano, Bernardo Germino, en el violín y Luis Bernstein en el contrabajo. Y llegó al teatro con su cuarteto, que al año siguiente presentaba a Tito Roccatagliata en lugar de Germino. Al poco tiempo, comenzó como director de espectáculos teatrales, que se constituyó en su principal actividad y motivo de la mayoría de sus composiciones, melodías sencillas, ideales para los sainetes, que son aceptadas de inmediato por el público.


En el año 1923, conoció a Ignacio Corsini en el Teatro Smart. Se establece una gran amistad que se traduciría en una larga trayectoria juntos. Al año siguiente, actuaron en el Teatro Apolo. Algunos de los músicos que integraban su orquesta fueron: Julio Vivas en bandoneón —luego guitarrista de Gardel—, el violinista Alberto Pugliese y Fidel Del Negro.


Comienza a grabar en la Victor acompañando al cantor uruguayo Oscar Rorra, (El Caruso Negro), demasiado pomposo el apelativo, quizás puesto en broma, porque en realidad era apenas mediocre Entre los títulos: “Un real al 69” de Salvador Granata, “Triste regreso”, “Recuerdos de arrabal” de Eduardo Pereyra y “Cruel mujer” de Arturo Senez y Sierra.


Sus actuaciones con Corsini fueron creciendo y en los más variados escenarios. Actuó repetidas veces en Rosario y Córdoba, también aparece en Radio Nación.


En 1929, forma un trío para acompañar las presentaciones de Tita Merello, en Buenos Aires y Montevideo. En 1933, forma la Orquesta Típica Argentina los Cuatro Ases, para actuar en Chile, Perú, Bolivia y Brasil. Una de sus últimas actuaciones fue en Radio Argentina en 1943, formó el rubro Scatasso-Cachito, sobrenombre del bandoneonista Héctor Presas. Siguió ligado al teatro, pero ya en tareas administrativas, hasta el momento de su muerte.


Fueron numerosos los cantantes que acompañó y ayudó a escalar posiciones, como a Ernesto Famá y a Azucena Maizani.


Sus principales obras: “Adiós para siempre”, “Caferata”, “Dejá el conventillo”, “El olivo”, “El poncho del amor”, “La cabeza del italiano”, “La he visto con otro”, “La mina del Ford”, “La tristeza del bulín”, “No me tires con la tapa de la olla”, “Pobre corazón mío”, “Ventanita de arrabal”, “Ya no cantas chingolo”, “El espejito”, “Malandrina”, “Mariposa de cabaret”, “Moneda corriente”, “Qué sabe la gente”, “Viva la patria”, “Lagrimeando lagrimeando”, “Macho y hembra”, “Juventud”, “Melgarejo”.


Partió al mundo espiritual el 29 de julio de 1956.

miércoles, 28 de febrero de 2024

Antonio Scatasso: A 138 años de su natalicio.

 

Bandoneonista, director y compositor.


Antonio Scatasso nació en Nápoles, Italia, el 28 de febrero de 1886. Fue también conocido por el apodo de El Tano Barullo y El Gringo. Fue un bandoneonista, director de orquesta y compositor dedicado al género del tango.


Mandolina, guitarra y bandoneón fueron los instrumentos que tocó este italiano, nacido en Nápoles, pero su actividad estuvo centrada en la dirección y en la composición musical.


Según Juan Carlos Marambio Catán en su libro autobiográfico tocaba de oído. Aunque Rubén Pesce, en un trabajo sobre sus inicios, afirmaba que música y, especialmente armonía, estudió con Alcides Palavecino, quien le llevó sus primeras composiciones al pentagrama. De todas maneras, si no fue nulo fue escaso su apego al estudio, pero en los que todos coinciden es en su memoria privilegiada, en su gran facilidad para retener cualquier música.


Marambio dijo sobre su persona: «Era una pintoresca figura del ambiente teatral, tuvo éxitos resonantes, pues no carecía de buen gusto y una fina intuición para crear melodías agradables. Pero carecía de la menor dosis de cultura, era tosco, agresivo, aunque muy trabajador». A continuación, relata una anécdota propia de su mentada ignorancia: «Julio Escobar, periodista y autor teatral, escribía en el diario Última Hora y en su página siempre tenía preparadas las banderillas para clavarlas. El título de una nota fue «El malogrado maestro Scatasso». Esto lo tuvo nervioso pues no entendía lo de malogrado, el significado de la palabra. Por fin alguien le explicó que no se afligiera, que en realidad significaba que no le pagaban lo que realmente merecía. Quedó conforme con la aclaración. Y cuando en La Real (confitería frecuentada por la gente de prensa)lo vio a Escobar, eufórico, se le acercó para decirle: «Muchas gracias Escobar, por fin se acuerdan de defender el trabajo de los músicos, hace tiempo que vengo reclamando lo mal que nos pagan».


Llegó al país alrededor de los cuatro años de edad y pronto se sintió atraído por el mandolín. Con ese instrumento, hizo su debut profesional, alrededor de 1907, junto al violinista Francisco Canaro y el guitarrista Félix Camarano, en una gira por el interior. Más tarde se presenta en algunos cafés de Villa Crespo, junto a Augusto Pedro Berto y a Domingo Salerno y es posible, según Oscar Zucchi, que ver y escuchar a Berto le haya despertado el interés por el fuelle.


Ya con la jaula sobre sus rodillas, en 1914, incursionó en el café El Parque, de la calle Talcahuano, al que volvió en 1922 ya afianzado en el instrumento y en el medio tanguero, entonces estaba acompañado por Fidel Del Negro en el piano, Bernardo Germino, en el violín y Luis Bernstein en el contrabajo. Y llegó al teatro con su cuarteto, que al año siguiente presentaba a Tito Roccatagliata en lugar de Germino. Al poco tiempo, comenzó como director de espectáculos teatrales, que se constituyó en su principal actividad y motivo de la mayoría de sus composiciones, melodías sencillas, ideales para los sainetes, que son aceptadas de inmediato por el público.


En el año 1923, conoció a Ignacio Corsini en el Teatro Smart. Se establece una gran amistad que se traduciría en una larga trayectoria juntos. Al año siguiente, actuaron en el Teatro Apolo. Algunos de los músicos que integraban su orquesta fueron: Julio Vivas en bandoneón —luego guitarrista de Gardel—, el violinista Alberto Pugliese y Fidel Del Negro.


Comienza a grabar en la Victor acompañando al cantor uruguayo Oscar Rorra, (El Caruso Negro), demasiado pomposo el apelativo, quizás puesto en broma, porque en realidad era apenas mediocre Entre los títulos: “Un real al 69” de Salvador Granata, “Triste regreso”, “Recuerdos de arrabal” de Eduardo Pereyra y “Cruel mujer” de Arturo Senez y Sierra.


Sus actuaciones con Corsini fueron creciendo y en los más variados escenarios. Actuó repetidas veces en Rosario y Córdoba, también aparece en Radio Nación.


En 1929, forma un trío para acompañar las presentaciones de Tita Merello, en Buenos Aires y Montevideo. En 1933, forma la Orquesta Típica Argentina los Cuatro Ases, para actuar en Chile, Perú, Bolivia y Brasil. Una de sus últimas actuaciones fue en Radio Argentina en 1943, formó el rubro Scatasso-Cachito, sobrenombre del bandoneonista Héctor Presas. Siguió ligado al teatro, pero ya en tareas administrativas, hasta el momento de su muerte.


Fueron numerosos los cantantes que acompañó y ayudó a escalar posiciones, como a Ernesto Famá y a Azucena Maizani.


Sus principales obras: “Adiós para siempre”, “Caferata”, “Dejá el conventillo”, “El olivo”, “El poncho del amor”, “La cabeza del italiano”, “La he visto con otro”, “La mina del Ford”, “La tristeza del bulín”, “No me tires con la tapa de la olla”, “Pobre corazón mío”, “Ventanita de arrabal”, “Ya no cantas chingolo”, “El espejito”, “Malandrina”, “Mariposa de cabaret”, “Moneda corriente”, “Qué sabe la gente”, “Viva la patria”, “Lagrimeando lagrimeando”, “Macho y hembra”, “Juventud”, “Melgarejo”.


Partió al mundo espiritual el 29 de julio de 1956.

martes, 28 de febrero de 2023

Antonio Scatasso nacía hace 137 años

 



Antonio Scatasso nació en Nápoles, Italia, el 28 de febrero de 1886. Fue también conocido por el apodo de El Tano Barullo y El Gringo. Fue un bandoneonista, director de orquesta y compositor dedicado al género del tango.


Carrera profesional


Tenía unos cuatro años cuando su familia lo trajo a Argentina. Aprendió joven a tocar el mandolín y debutó profesionalmente alrededor de 1907, junto al violinista Francisco Canaro y el guitarrista Félix Camarano, en una gira por las provincias. Aproximadamente alrededor de 1913 integró un trío con Augusto Pedro Berto en bandoneón, Domingo Salerno en guitarra y él en mandolín en algunos cafés de Villa Crespo y Oscar Zucchi opina que posiblemente se haya interesado por el bandoneón al escuchar a Berto. En 1914, ya como bandoneonista, se presentó en el conocido café El Parque, de la calle Talcahuano.


En la década del 1920 el tango cantado fue incorporado como un elemento valioso en muchas obras de teatro y por lo cual los músicos que, como Scatasso, se adoptaron eficazmente en este campo, comenzaron a ser muy requeridos. Dirigió las orquestas de varios teatros, en especial en el Apolo donde trabajó varios años; con él tocaron conocidos músicos entre los cuales estuvieron Fidel del Negro, Esteban González, Pascual Mazzeo, Fernando Montoni y Domingo J. Vivas.


En 1922 ya afianzado en el bandoneón y en el medio tanguero, volvió a El Parque acompañado por Fidel Del Negro en el piano, Bernardo Germino, en el violín y Luis Bernstein en el contrabajo. El mismo cuarteto actuó en teatros y al año siguiente Tito Roccatagliata reemplazó a Germino.


La dirección de espectáculos teatrales se constituyó en su principal actividad y el origen de la mayoría de sus composiciones, hechas con melodías sencillas, ideales para los sainetes y aceptadas de inmediato por el público. Según Juan Carlos Marambio Catán Scatasso tocaba de oído, si bien Rubén Pesce dice que estudió armonía con Alcides Palavecino, quien vertió en el pentagrama sus primeras obras. Hay coincidencia en que tenía una memoria privilegiada, con gran capacidad para retener cualquier música. Marambio Catán habla de él como una pintoresca figura del ambiente teatral, con buen gusto y una fina intuición para crear melodías agradables, si bien carecía de toda cultura, era tosco, agresivo, aunque muy trabajador.


En 1923, en el Teatro Smart conoció a Ignacio Corsini y se inició entre ambos una gran amistad al par que colaboraban profesionalmente. Al año siguiente, actuaron juntos en el Teatro Apolo con una orquesta entre los que estaban Julio Vivas en bandoneón —luego guitarrista de Gardel—, el violinista Alberto Pugliese y Fidel Del Negro. También hizo registros en la RCA Victor acompañando al cantor uruguayo Oscar Rorra, apelado El Caruso Negro, en composiciones como Un real al 69 de Salvador Granata, Triste regreso, Recuerdos de arrabal de Eduardo Pereyra y Cruel mujer de Arturo Senez y Sierra. Con Corsini actuó en Rosario, en Córdoba y por Radio Nación. En 1929 acompañó las presentaciones de Tita Merello, en Buenos Aires y Montevideo integrando un trío. Otros cantantes que acompañó fueron Ernesto Famá y Azucena Maizani.


En 1933, formó la Orquesta Típica Argentina los Cuatro Ases, con la cual trabajó en Chile, Perú, Bolivia y Brasil. Una de sus últimas presentaciones la hizo por Radio Argentina en 1943, bajo el rubro Scatasso-Cachito, que era el apodo del bandoneonista Héctor Presas. Su relación con el teatro continuó, pero ya en tareas administrativas, hasta el momento de su muerte.


Falleció en Buenos Aires el 29 de julio de 1956.


Obras musicales


Su primera obra fue el estilo campero El 6.000, de 1914 y luego siguió produciendo muchos tangos, en general sobre letras de destacados autores.


Obras musicales


Entre las obras de Antonio Scatasso se encuentran:


El 6000 (estilo campero)

Adiós para siempre (letra de Alberto Vacarezza)

La cabeza del italiano (letra de Francisco Antonio Bastardi)​

La calabresa (letra de Alberto Novión)

Caferata (letra de Pascual Contursi)

Che, Bohuier (letra de Jorge Curi)

Chinita linda (zamba)

Cocot de lujo (letra de Manuel Romero)

Consuelo

La costurerita que dio el mal paso (letra de Federico Mertens y Rafael José De Rosa )

Crítica 5ª (letra de Alfonso Tagle Lara

Dejá el conventillo (letra de Francisco Ruiz París)

Duro y a la cabeza

La engrupida

Espejito

Gente alegre

Jazmín de amor

Juventud

El knock-out de Brennan

Lagrimeando, lagrimeando

La he visto con otro (letra de Pascual Contursi)​

Llora tu propio dolor

Macho y hembra

Malandrina

Mamita se fue

Marinero (letra de Francisco Ruiz Puchs)

Mariposa de cabaret

Melgarejo

La mina del Ford (con Fidel del Negro, letra de Pascual Contursi)​

Moneda corriente

Muchachita loca (letra de Francisco Antonio Bastardi)

No me tires con la tapa de la olla (letra de Alberto Vacarezza)

No se me aflija cuñao

Ojos de la grela

El olivo (letra de Carlos Ponciano Cabral y Domingo Julio Vivas)​

La oveja descarriada

Perdonála corazón

Pobrecita

Pobre corazón mío (letra de Pascual Contursi)

Pobre gringo (letra de Alberto Vacarezza y Juan Andrés Caruso)

El poncho del amor (letra de Alberto Vacarezza)

La querencia

¡Qué sabe la gente!

Se cortó la redoblona

Sin drenaje

Soy siempre tuyo

Te doy lo que tengo (letra de Pascual Contursi)

Tengo apuro

Traiga otra caña

La tristeza del bulín (letra de Luis Roldán3​2​

Ventanita de arrabal (letra de Pascual Contursi)

Viva la Patria

Ya no cantás chingolo (letra de Edmundo Bianchi)​

Yo también carrero fui (letra de Florencio Chiarello)