viernes, 7 de marzo de 2025

A 133 años del natalicio de Ricardo Luis Brignolo.

 

Músico, bandoneonista, director, compositor, autor y maestro de bandoneón. 


Ricardo Luis Brignolo, apodado "La nena", aprendió bandoneón con Genaro Spósito, quien en 1913 le dejó su plaza de ejecutante junto a Roberto Firpo. Durante 1914 formó su primer conjunto propio con Ricardo Irulegui (piano) y Pascual Gnochi (violín) para actuar en las temporadas de los años 1914 y 1915 en el café El Caburé, de la calle Entre Ríos y en la Olla Popular de la calle Sarmiento. Sucedió a Arolas en el Café de Cozzolino, del puerto de Montevideo. De regreso a Buenos Aires tocó luego en otro terceto con Rafael Tuegols (violín) y Luis Ricardi (piano). Con Guido, Maffia, Minervini, D'Abraccio, De Leone, Primiani, Orlando y Bianchi, integró la numerosa fila de bandoneones de la primera orquesta de Julio De Caro para los bailes de carnaval del Teatro San Martín. Posteriormente se dedicó a la conducción de su propia orques-ta la cual en 1929, fue contratada por la casa Brunswick para la grabación de discos fonográficos. Todos sus conjuntos, incluso aquellos que dirigió en torno de 1940, se ajustaron a un estilo interpretativo de concepción extremadamente elemental y desprovista de todo atractivo musical. Los mejores méritos de su trayectoria estuvieron referidos a la composición, en la que descolló con su clásico Chiqué, tango de tipo orquestal dado a conocer en 1920.

Compuso además, Siga el corso (el primero, de 1915), Cadillac 2899, Imploración,Boquense, Así te quiero pebeta, Encantado de la vida. Como letrista alcanzó popularidad con los tangos Intimas —música del pianista Alfonso Lacueva—, Tus besos (con Pedro Maffia), La alondra. Escribió también un Método Completo para Bandoneón, editado por don Alfredo Perrotti, el cual dedicó a Minotto, Marcucci y Maffia, y un volumen con ejercicios para alumnos aventajados. Falleció el 26 de marzo de 1953.


Nota sobre el apodo “La Nena” : Al pobre Ricardo Brignolo le decían "La nena", no es un apodo que me gustaría tener. Y todo vino por culpa de una foto que le habían tomado a Brignolo cuando tenía unos siete u ocho años. Fue en un carnaval donde junto a dos amiguitos estaba disfrazado de gauchito y como era costumbre en la época el corte de pelo que se le hacía a los varoncitos llevaba flequillo y cierta melena que le tapaba las orejas. Cuando, muchos años más tarde, un amigo vio esa foto exclamó: "¡Parece una nena!" y así le quedó. Algunos afirman que en realidad proviene del hecho de que era lampiño.


miércoles, 5 de marzo de 2025

Cúmplense 114 años del natalicio de Nicolas D'Alessandro.

 

bandoneonista, compositor y director.


En el Tango, suele ocurrir que excelentes instrumentistas y capaces directores orquestales no lleguen a a la cupide de sus aspiraciones a pesar de de sus merecimientos. Este es el caso de Nicolas D'Alessandro, bandoneonista, compositor y director cuya discografia es escasa en proporcion a sus méritos interpretativos. 

Al promediar el año 1943 se se presentó ante los micrófonos de L.R.1 Radio El mundo, el maestro Nicolas D'Alessandro con su cantor Carlos Dante, que se hallaba alejado del ambiente artistico dedicado a otras funciones. Fue a instancias del violinista Norberto Bernasconi perteneciente al plantel de la orquesta, que el cantor se reincorporó al ámbito musical colaborandondo esta agrupación por el lapso de 6 meses haciendo radio y Cabaret Marabú. De esta unión quedaron cuatro notables realizaciones: Soñar y nada mas, Cuando no existas mas, Uno y Juan Tango. Paginas pertenecientes al primer quinquenio de la famosa década del '40. También fue parte de su orquesta una de las mas importantes voces: la de Carlos Acuña. En efecto este vocalista actuó durante dos temporadas veraniegas en la desaparecida boite del Casino de Mar del Plata, en donde fueron tomadas dos memorables registros de: Vieja Carreta Cuando te vuelva a ver, ambas pertenecientes al director de la orquesta.

Nació el 5 de marzo de 1911 y se desconoce la fecha de su partida física.

A 131 años del nacimiento de Néstor Feria.

 

Cantor, guitarrista y compositor.


Así le decía Gardel, «Nadie como vos, Negro, para estas cosas...». Y si él lo afirmaba... Cuentan que cada vez que El Zorzal llegaba a Montevideo, buscaba a los del ambiente y lo primero que preguntaba era si había algo nuevo de Néstor Feria.


En Bolívar, caserío sobre una barranca del río Santa Lucía, en el departamento de Canelones, nació el 5 de marzo de 1894 Néstor Feria Acosta —quien sería mejor conocido años más tarde como Néstor Feria, El Gaucho Cantor. Fueron sus padres don Isabelino Feria y doña María Acosta, uruguayos los dos.


En muchas oportunidades se lo mencionaría como oriundo de Fray Marcos, departamento de Florida, pero al mismo tiempo él se diría proveniente de Canelones. Esto se debe a que Bolívar y Fray Marcos eran a fines del siglo XIX (y continúan siéndolo hoy) dos pequeños pueblos distanciados por apenas cinco kilómetros, separados por el río Santa Lucía, límite natural entre Canelones y Florida. Fray Marcos ha tomado como hijo de su suelo a Néstor Feria, lo cual no es exacto desde el punto de vista administrativo, pero es valedero si se tiene en cuenta que fue en Fray Marcos y en sus calles donde creció durante sus primeros años, y que en su ambiente de típico pueblo de servicios del entorno rural se inspiraría para lo más importante de su obra ulterior.


Tras una pelea conyugal, jamás dicha si no con circunloquios y alusiones indefinidas, la madre se marchó de Fray Marcos llevándose consigo a su hijo aún pequeño. Se instaló en Montevideo, en el barrio La Unión. Allí Feria obtuvo sus amistades iniciales, practicadas en el ámbito del Colegio del Chivo al que asistió para las primeras letras. La puntiaguda barba entrecana del director originaba el apodo, tan singular, de aquella escuela ubicada en Juanicó y Lindoro Forteza. Entretanto, el cercano barrio Maroñas, con su viejo Circo de Ituzaingó, lo seducía al punto de convertirse, según sus dichos, en el primer motivo de sus atracciones. Adquirió entonces un oficio que lo marcaría por el resto de su vida: fue peón de studs y vareador de caballos de carrera.


Viene un punto obscuro en su biografía, que él resumirá con breve e insólita naturalidad: su escapada de Montevideo. Huye por algún motivo que permanecerá ignorado. Busca el Sur; llega así por primera vez a Buenos Aires en 1911. Tiene diecisiete años.


En perfecta simetría con su destino oriental, Feria se empleó en Palermo bajo el mandato de Martín de los Santos, hijo; uno de los entrenadores más renombrados de aquel tiempo. Su madre, mientras tanto, lo buscaba con exasperación; al fin doña María encontró a su muchacho tras seguirle la pista de cuidador en cuidador. Tras el perdón, esta aventura argentina se dio por terminada y pronto Feria retornó a Montevideo.


De nuevo en las calles de La Unión y de Maroñas, Feria retornó al ambiente turfístico y hasta llegó a cuidar caballos por cuenta propia. Pero hay un momento en que su vida sufre un punto de inflexión. Ocurre en 1913, año en que muere su madre y él, con diecinueve, siente que a partir de allí sus aspiraciones deben tomar otro rumbo.


Por entonces, Feria cantaba únicamente en rueda de compañeros, como un aficionado sin mayores pretensiones. Pronto, aquel único e instintivo auditorio de patios de studs le aconsejó que se dedicara con seriedad al canto. Esta sugerencia se potenció gracias a la gran admiración que Feria sentía por José Alonso y Trelles, (El Viejo Pancho), a quien había conocido en Tala —localidad de Canelones, próxima a Bolívar—, en donde estaba afincado el poeta desde 1887. Otra aparición importante en su vida, de rotunda preponderancia, fue la de Carlos Gardel. En 1911 Feria lo había escuchado por primera vez en Buenos Aires, en lo de Pancho Orezoli. En 1915 lo redescubre en Montevideo integrando ya el dúo Gardel-Razzano. Los dos cantores llegarían a consolidar una importante amistad con muchos puntos en común.


Considerado como un valor del barrio La Unión, aunque también lo era de Maroñas, Feria tuvo que medirse con Juan Medina, cantor y ocasionalmente payador. Luego cantó con José Mayuri, o Maggiuri, más conocido por su apodo Pepo; un personaje casi legendario en la historia de la música popular oriental que —según mentaban los oyedores del viejo Montevideo, y en especial de los barrios Goes y Jacinto Vera— superaba a cualquier cantor profesional.


Formó después, en 1916, un dúo con otro guitarrista y cantor: Arturo Vecino. Juntos debutaron en el café Sburlati, de avenida 18 de Julio y Médanos, y animaron cuanto recreo y estaño hallaron disponible, para pasar luego a salas más importantes.


Incentivado por sucesivos éxitos, Feria cruzó la frontera con el Brasil y se presentó durante un buen tiempo en los pueblos de Rio Grande do Sul. En este estado, de cultura emparentada con la de la Pampa Húmeda, Feria escuchó y aprendió formas de milonga que fueron fundamentales para su obra como autor e intérprete, absorbiendo toda la sana influencia que los gaúchos y los cantadores pudieron brindarle.


Volvió a Montevideo en 1920. Fue entonces cuando convenció a Ítalo Goyeche para conformar un dúo nacional, y tras algunas presentaciones menores hicieron un gran lanzamiento para el Carnaval de 1921. Ellos mismos se acompañaban con sus guitarras, reforzándose con la asistencia del violero Ñato Rey. En Buenos Aires, Feria y Goyeche pasaron a ser secundados por dos grandes del instrumento: Enrique Maciel y José María Aguilar. Al instante fueron contratados por Pascual Carcavallo para trabajar en el teatro Nacional, a donde fue a escucharlo varias veces nada menos que Carlos Gardel.


Entre fines de diciembre de 1921 y comienzos de enero de 1922 el dúo grabó sus seis primeras canciones para la empresa Victor. Hasta 1923 ambos dejaron un total de diez grabaciones, llegando a estrenar la conocida zamba “Por el camino (Zamba del boyero)”, por la que incluso obtuvieron el primer premio en el Concurso de Canciones Regionales.


Desde la disolución del dúo hasta los finales de la década del veinte, Feria prosiguió con sus actuaciones en distintos sitios de Buenos Aires y de Montevideo. En la capital charrúa cantó en el café Vaccaro, y allí conoció a Américo Chiriff, con quien formó otro dúo. Tras la experiencia junto a Chiriff, Feria cantó junto a Cayetano Cambiaso, un aficionado de excelentes cualidades, y durante unos meses también integró un dúo con Teófilo Ibáñez.


Debutó en el éter porteño por Radio Stentor, emisora de la que se aleja en mayo de 1936 por decisión propia, al notar que no lo ascendían hasta el sitio que por mérito le correspondía. Pero Feria tiene entonces un inesperado golpe de suerte: la tarde en que renuncia, caminando por la calle Corrientes se encuentra de casualidad con el actor y recitador Fernando Ochoa; el cantor tenía decidido marcharse de Buenos Aires y volver al público del interior del país, que le había dado excelente acogida, pero Ochoa lo conduce ipso facto a los estudios de Radio Belgrano y ese mismo día queda contratado.


Feria, por fin valorado, de inmediato se incorporó a los programas auspiciados por el Jabón Federal, comenzando en junio de 1936 en un programa especial en el que intervinieron el dramaturgo Armando Discépolo, el poeta Claudio Martínez Payva y el cantor Agustín Irusta.


A partir de 1936 comenzará para Feria una sucesión de éxitos que conseguirán ubicarlo en el primer plano de la música folklórica. Por lo pronto, descubre que figurar entre las estrellas de la radio es una invitación para ingresar al cine. En este año es llamado para un papel de gaucho cantor en la película Juan Moreira, primera versión sonora que se realizaba del libro de Eduardo Gutiérrez, bajo la dirección de Nelo Cosimi.


Los recitales en distintas salas del país, ya sea solo o integrando el elenco de algún espectáculo teatral, se duplican y hasta triplican. También de 1936 data el siguiente episodio, casi desconocido a pesar de la importancia de la canción que involucra: Sebastián Piana y Homero Manzi prevén que su “Milonga triste” sea estrenada por Feria, aunque a último momento optan por Alberto Gómez.


Ese año Feria estrenó su composición más famosa: la milonga “En blanco y negro”, con versos de Silva Valdés. Gracias a ella accedió otra vez al disco, ya en calidad de cantor solista: el 17 de marzo de 1937 grabó para el sello Odeón esta milonga y la canción “Quisiera escrebirte”, de Luna y el trío Irusta-Fugazot-Demare.


Como autor Feria dejó algunas páginas memorables, aunque no todas fueron llevadas al disco por él. A la ya citada “En blanco y negro”, deben sumarse “Las carretas”, “Páginas íntimas”, “La bata de percal”, “A todos”, “De mí no esperes” y muchas más.


El 26 de enero de 1938, volvió a los estudios de Odeon para dejar otros dos temas, que acabarían por ser los últimos de su discografía: la canción “Chúmbale los perros”, de Martínez Payva y Fleury, y el mencionado vals “De mí no esperes”, del propio Feria.


Durante 1938 participó en la filmación de la película Los caranchos de la Florida, con la dirección de Alberto de Zavalía, basada en la novela homónima de Benito Lynch.


Al año siguiente, Enrique Santos Discépolo —en una de sus rarísimas incursiones en el folklore— ofreció una preciosa zamba que Feria incorporó de inmediato a su repertorio: “Noche de abril”. Más adelante, Lito Bayardo y Juan Larenza compusieron especialmente para Feria la hoy conocidísima zamba “Mama vieja”, que el cantor estrenó en 1943, y fue por esta época que el cantor incluyó también entre sus éxitos la milonga “Los ejes de mi carreta”, de Atahualpa Yupanqui y Romildo Risso.


Hacia 1945 se manifiestan las señales de una dolencia que lo perjudicará en sus actuaciones y que, al poco tiempo, será la causante de su muerte. El diagnóstico, poco después, fue contundente: neoplasia de pulmón.


Pero continúa yendo y viniendo entre las dos capitales del Plata. En Montevideo cantó en el café Ateneo, acompañado por el Trío Oriental de Guitarras que integraban Roberto Pizzo, Julio Fontela y Froilán Aguilar.


Solo como siempre, ya que nunca se casó, Feria volvió a Buenos Aires, donde ocupaba una pieza en un hotel del barrio Once, en avenida Pueyrredón 55; justo sobre la recova que está frente a la Plaza Miserere. Al mismo tiempo se recrudecía su dolencia. Pasó unos días en un campo que poseía su amigo Elías Antúnez, a la espera de que ese cambio de aires le sentara bien.


De tales avatares lo rescató una vez más su amigo Fernando Ochoa. Éste había sido contratado para cubrir el rol principal en la película Juan Moreira que los Estudios San Miguel querían producir, adjudicándole para ello la dirección al veterano Luis José Moglia Barth. Consciente de la valía de Feria y lamentando el poco trabajo que este cantor tenía por esos días, Ochoa convenció a los inversores y pudo incluirlo en el argumento.


Terminado el rodaje del film, y encontrándose sin compromisos, a comienzos de 1948 Feria emprendió su última visita al Uruguay. Estando en Montevideo, Feria soportó un desmejoramiento por demás severo, agravándose su enfermedad hasta lo insufrible. Gracias a las gestiones de SADAIC. pudo ser internado en la provincia de Córdoba, pero tras otra recaída se dictaminó su urgente traslado a Buenos Aires.


El domingo 26 de septiembre de 1948, a las cuatro de la madrugada, Néstor Feria murió. Fue en el Sanatorio Oeste, del barrio Caballito. Tenía cincuenta y cuatro años. A las once de la mañana del lunes 27 fue inhumado en el panteón de SADAIC., en el Cementerio del Oeste. Hablaron Charlo en nombre de los autores y compositores, y Lito Bayardo en representación de la entidad protectora.


En 1988 se trasladaron sus restos hasta Fray Marcos para su reposo definitivo. Así volvió Néstor Feria a su tierra natal.

Se cumplen 132 años del natalicio de Emilio Fresedo.

 

Violinista, letrista y compositor.


Aunque no exceden el nivel profesional, sus letras no carecen de aciertos expresivos y, en algunos casos, alcanzaron gran popularidad.


Nacido en Buenos Aires, fue un hombre de variadas actividades: violinista en pequeños conjuntos que integró con su hermano Osvaldo Nicolás; cronista del diario La Razón; codirector, con el dibujante Lino Palacio, de la revista Cuentos Cortos; promotor publicitario y hasta productor de especialidades medicinales.


Sus primeras letras de tango datan de los años en que ejerció el periodismo. Una de las primeras fue “Sollozos”, en 1922, que grabó Rosita Quiroga acompañada por guitarras y armonio, en 1923. Lleva música de su hermano Osvaldo, con quien Emilio compuso también “Aromas”, que grabara Carlos Gardel en 1924, “El once (A divertirse)” (para el undécimo Baile del Internado), “Canto de amor” (estrenado por el famoso actor Ramón Novarro, cuando estuvo en Buenos Aires en 1934), “Pampero”, gran suceso en la voz de Roberto Ray.


Con Raúl de los Hoyos colaboró en tres temas: “Sonsa”, “Con alma y vida” y “Del barrio de las latas”. El primero fue estrenado por Iris Marga en 1926, en la revista Las Alegres Chicas del Maipo, representada, precisamente, en el Teatro Maipo. Un dato curioso, en la partitura se dice que lo cantó Celia Gámez, pero es lo cierto que ésta debió viajar a España y fue reemplazada por Iris Marga.


“Vida mía”, posiblemente su tango más popular, fue estrenado en 1934, por la orquesta de su hermano con Roberto Ray, en uno de los bailables Geniol (marca de una aspirina para el dolor de cabeza) que organizaba Radio Belgrano.


Otras obras que le pertenecen, todas con música de Osvaldo: “Por qué”, “Cielito mío”,“Pobre chica”, “No supe vivir”, “Casate conmigo”, “Volverás”, “Madre mía”, “Tango mío”, “Siempre es carnaval”, “Careta, careta”, “Rosarina linda” y “Amor” (vals).


Junto a otros compositores escribió: “Redoblona” (tango de Hermes Peressini), “Adelante la mozada” (ranchera de Humberto Costanzo), “Cordobesita” (tango de Pascual Storti), “El tarta” y “Cenizas”, (tangos de José María Rizzuti), entre otros.


Un párrafo aparte merece el tango “La yegüecita”, cuya letra escribió con música de Gardel y Razzano —del cual no existe ninguna grabación—, y que nada tiene que ver con la cueca homónima grabada por el dúo.


Además, se destacó como compositor con el exitoso tango “Paseo de Julio”, grabado por Carlos Gardel en París en 1928, con las guitarras de Aguilar, Ricardo y Barbieri; y en 1929 en Buenos Aires, acompañado por Aguilar y Barbieri; también compuso “Te acordás reo” que grabara, en 1927, Tita Merello.


Emilio Fresedo nació el 5 de marzo de 1893 y pártió a la Vida Real el 10 de febrero de 1974.

viernes, 28 de febrero de 2025

¡Feliz cumpleaños, Nelson Alberti!

 



El maestro Nelson Alberti es bandoneonista, director de orquesta y creador de la Orquesta Típica de Nelson Alberti a lo D'Arienzo, siendo una de las orquestas íconos del tango a nivel mundial por su largo recorrido en escenarios dentro y fuera del Uruguay.


Posteriormente se creo El "Sexteto Típico Rey del Compás" a lo D´Arienzo, en setiembre del 2013 que cuenta con la dirección artística del maestro Nelson Alberti y presentarán su disco "Autores y Compositores Uruguayos" recientemente editado por SONDOR.



El Maestro Nelson Alberti y su orquesta, tienen un largo recorrido, alegrando los espacios culturales del tango dentro y fuera de Uruguay. Son ícono del tango a nivel mundial, no sólo por la larga vida dedicada al tango, sino por el compromiso asumido de realizar, cada día, un homenaje al maestro Juan D’Arienzo, desde su orquesta, que suena, precisamente, “A lo D’Arienzo”.


El Maestro Nelson Alberti comienza su carrera musical en el año de 1960 con el ritmo del maestro Juan D’ Arienzo, quién dirigió varias de sus giras. Tras la muerte de Juan D’ Arienzo, ya en el 2002, varios de los exintegrantes de la orquesta original, volvieron a formarla creando la Orquesta Típica de Nelson Alberti a lo D’Arienzo, en compañía también de varios jóvenes de la Orquesta Filarmónica de Montevideo. Actualmente llevan 10 años ininterrumpidos de éxitos, siendo la única orquesta típica permanente en Uruguay, constituida por 10 músicos y tres cantores.


El origen del término orquesta típica, se entiende por aquella formación con dos o más violines o bandoneones. Habitualmente dichas orquestas están compuestas por los instrumentos propios del género que interpretan, siendo en el caso del tango el piano, bandoneones, violines, contrabajo, guitarra, flauta, y en muchos casos viola y violonchelo.


Hace 92 años nacía el bolivarense Mariano Leyes.

 



Nació el 28 de febrero de 1933 en Bolívar, provincia de Buenos Aires. Desde chico tuvo inquietudes poéticas, volcadas a la guitarra y al canto.   


En 1956 llegó a Buenos Aires, donde dos años después formó dúo con el folklorista Juan Ramón Ponce.


En 1965 grabó su primer LP como figura de tango, acompañado por la orquesta de Juan Carlos Bera en discos CBS.


Cantó en Grandes Valores del Tango, en giras y en La Casa de Gardel. En 1973 grabó con la orquesta de Leopoldo Federico en Music-Hall y al año siguiente con José Basso, alternando su labor en la fonografía con  presentaciones en  King's y en otros locales nocturnos, y en canales de televisión. En 1978 grabó su cuarto disco de larga duración  para  la casa  Music-Hall.

A 97 años del nacimiento de Tito Reyes.

 

Cantor. 


Nació en la localidad de Valentín Alsina, partido de Lanús, provincia de Buenos Aires el 28 de febrero de 1928. Se inició hacia 1948 como solista acompañado de guitarras, para ingresar luego en carácter de vocalista a la orquesta de Roberto Caló. En 1958 integró la embajada de tango que Miguel Caló llevó exitosamente a ciudades de Brasil. Posteriormente fue requerido por Joaquín Do Reyes junto a cuya agrupación orquestal grabó algunas placas para el sello T.K. En 1963 inició su larga instancia en filas de Aníbal Troilo participando de todas las actuaciones de éste en radiotelefonía, teatro, televisión y discos. Para la casa Víctor, entre otras interpretaciones exactamente representativas de su definido estilo, registró los tangos Yo soy del 30, Mi viejo el remendón, Dicha pasada, El motivo, la milonga El Conventillo. Partió el 9 de mayo de 2007. 


Biografia II Reyes Tito: Tito Cosme Sconza se hizo cantor en un café —La colmena—, en rondas de copas y guitarra. Tenía 15 años cuando se dio cuenta de que "podía chorear con la gola". Era

 plena época de oro del tango —1943—-, y la juventud de los suburbios se embriagaba de orquestas y milongas. "Yo en realidad descubrí el tango gracias a Radio Colonia. Bah, el tango: descubrí a Gardel. Había una audición que pasaba sólo temas cantados por él. Así aprendí a cantar. Bien de chiquito. Cada tango de Gardel era una terrible clase de vocalización...". Antes y después de Aníbal Troilo, Tito Reyes también tuvo vida. Antes, como cantor de serenatas y peregrinando con el guitarrista Héctor Arbello por el interior del país. Después, con Baffa, en Caño 14 y El Viejo Almacén. Tras un largo ostracismo melancólico, a los 68 años grabó un disco con temas que cantaba Gardel y que iban desde los trajinados Volver y Mano a mano hasta bellezas como Una lágrima, Duelo criollo y Silbando. El disco se tituló precisamente Un tributo a Carlos Gardel y, pese a tratarse de un trabajo destacable, Reyes sostenía: "Lo malo de este disco es que va a competir con mis grabaciones con Troilo. Pero está bien. Un tipo que tiene una telaraña en la garganta no canta como canto yo después de tanto tiempo de inactividad".